De acuerdo con
la clase anterior, el tema que a mi parecer fue el más interesante se llama el A B C de nuestra salud emocional y
conductual.
En este sistema
sencillo de letras, cada una lleva consigo toda una gama de factores presentes
en nuestra vida. Por ejemplo la letra A se define como el hecho de la vida o la
actividad (quiere decir todas nuestras vivencias a lo largo del tiempo que nos
han ido marcando, ya sea para bien o para mal). La letra B representa:
pensamientos, creencias y experiencias que activan en nosotros una determinada
conducta. Y por último pero no menos importante está la letra C, se refiere a
la conducta, al comportamiento adoptado.
Se podrían
citar un par de letras más que también se relacionan a este tema, pero desde un
punto de vista más práctico para empezar a implementar este modelo de conducta
con las tres primeras letras basta.
Básicamente
se pueden tomar todas las variables que implica cada letra, de manera que toda nuestra
experiencia de vida se ha ido almacenando en un fólder llamado (A), y en él hay tanto experiencias gratificantes
como traumantes y todo ello ha traído una consecuencia que ha cambiado nuestra
conducta y forma de pensar (C), pero B es la medida que dicta cómo actuar tanto
para A como para C y aquí es donde nos encontramos con nuestro pasado al
recordar todas las cosas que alguna vez nos hirieron y no pudimos superarlas de
manera correcta, lo que nos hace fracasar ante un determinado problema o
conflicto.
Para ver
claro, basta con cambiar la dirección de la mirada (Antoine De Saint Exupery).
Con esta frase se resume la manera de hacer la paz con el pasado y los
pensamientos que nos persiguen, debemos rellenar esos vacíos con pensamientos
racionales que cambien nuestra forma de actuar ante la vida cuando tengamos que
lidiar de nuevo con situaciones frustrantes.
Agradezco cada persona que se cruza en mi vida, tanto si me hace sentir bien como si me hace sentir mal. Aquellos que me causan dolor y sufrimiento son mis verdaderos maestros. Bendigo cada adversidad que se me presenta porque me ayuda a ser más paciente, más comprensivo, más humilde y estar cada vez más cerca de Dios.







